Odd Thomas, cazador de fantasmas vs. Memorias de un zombi adolescente

Y llega el trigésimo sexto Cinestreet Fighterrrrrr, de nuevo en modo "Mortal Kombat", enfrentando aaaaaaaaa:

Odd Thomas, cazador de fantasmas                  VS.                  Memorias de un zombie adolescente

¡Buenos días a todos! Nos encontramos en el cementerio de Muérete Ya, donde va a tener lugar esta edición del Cinestreet Fighter. El lugar parecía llamar a gritos a los contendientes de un combate de esta índole y que son, a saber:

En el lado izquierdo, y con ropajes de ese color blanco que ya no lo es tanto, todo por no haber usado Neutrex con oxígeno activo (y mira que vinieron del futuro para advertirnos), el bueno de Odd Thomas, que posee una capacidad sobrenatural de hablar con los muertos; su amadísima novia Stormy, heladera de profesión; el jefe de policía Wyatt Porter; Rob Robertson, un misterioso recién llegado que parece que no va a traer buenas nuevas y, cómo no, los millones de criaturas del inframundo que lo persiguen, los acechones, que guapos no es que sean, y que no saben qué más pueden hacer para llamar la atención (ver póster de la película para aclaración).

A la derecha del Padre... Perdón, del cementerio (¿en qué estaría pensando?) Ataviados con vestimentas del mismo color carmesí de la sangre que en suerte o desgracia se ha tenido que derramar para verlos transformados en esa amalgama de ser humano y zombi... Ehmm ¿por dónde iba? Ah, sí. A la derecha, R y su amigo M, dos zombis que apenas gruñen y que sienten la imperiosa necesidad de comer cerebros humanos, como su propia naturaleza les ordena; Julie, una superviviente de la apocalipsis zombi; el general Grigio, su padre y líder del refugio de humanos más grande que queda, y montones de huesudos, una versión 2.0 de los zombis, por así decirlo, que han perdido ya toda esperanza de volver a la vida, pero que a cambio se mueven a una mayor velocidad y, mira por dónde, entre otras cosas, no sudan.

Como Odd puede hablar con los muertos y, casualidades del destino, se enfrenta entre otros a unos cuantos zombis, decide entablar conversación con R y M, para intentar llegar a un entendimiento sin que haya más derramamientos de sangre. R y M, voluntariosos, lo ponen todo de su parte, y comienzan a mover los brazos y a gruñir como sólo ellos saben hacerlo, pero una cosa es que puedas hablar con los muertos, y otra muy distinta que ellos puedan hacerlo contigo.

Mientras éstos intentan comunicarse como buenamente pueden, los acechones y los huesudos forman dos grandes grupos, dispuestos a entablar una batalla de dimensiones épicas, pero claro, los unos son criaturas inmateriales y los otros son sólo huesos, con lo que pronto se van a dar cuenta de que ningún grupo va a poder hacer daño al otro.

Stormy será heladera, pero no es tonta, y ve venir la que se va a liar cuando los dos grupitos de criaturas malévolas se cansen de atravesarse las unas a las otras. Decide montar unos cuantos carritos de helados en círculo a modo de barricada, y empieza a preparar granizados molotov a destajo, mientras el jefe Wyatt prepara sus armas para la que se avecina. Julie y su padre, al ver que hay un reducto de humanos, corren a unirse a ellos, pero de camino, Julie cruza una mirada con R y saltan chispas, el tiempo se detiene, el corazón de Julie empieza a palpitar, y el de R hace un par de ronroneos, antes de volver a pararse, justo cuando el padre de Julie le pega un estirón y la mete a la fuerza dentro del "fortín".

Odd ha descubierto, no precisamente por la elocuencia de sus interlocutores, sinó por su propia capacidad de observación, que esos dos zombis no son malvados, y que incluso pueden tener alguna esperanza de salvación. Su intuición queda confirmada cuando Rob se alza tras una lápida que hay al lado del joven, con la intención de ahorcarlo, y R y M se abalanzan sobre él, destrozándolo a mordiscos y dándose un festín con su cerebro. Bueno, que tengan esperanzas de salvación no significa que lo hagan de un día para otro... Y le han salvado la vida, que ya es bastante.

Mientras, en la "batalla"...
- ¿Y fue muy doloroso perder la carne?
- Hombre, pues no es como una picadura de mosquito, para qué te voy a engañar, pero enseguida te acostumbras a la sensación de notar el viento por tus huesos y la verdad es que compensa. ¿Y vosotros? Qué guay que podáis atravesar las cosas, ¿no? ¿Cómo conseguís hacer daño a los humanos si sois etéreos?
- Es una gaita, porque sólo podemos hacer daño a aquellos que nos ven, y es muy poco frecuente. Aquí en el Cinestreet nos ve todo el mundo, por un tema práctico, de que al redactor le va bien, más que nada, pero en la vida real no es muy habitual, con lo que al final la realidad es que somos un poco "voyeurs" de la muerte. Es triste.
- ¡Hey! Pues entonces tenéis que aprovechar vuestra suerte, creo que por aquí había algunos humanos...
Y todos los rostros, fantasmales y cadavéricos, se giran hacia la Fortaleza de Helado (que no, no es una pantalla del Candy Crush, aunque bien podría serlo).

Nuestro intrépido Odd se acaba de dar cuenta del peligro inminente que corre Stormy (sí, también lo corren los demás, pero no nos engañemos, su testosterona decide por él), y comienza a sortear tumbas a toda velocidad, cual esquiador profesional en busca de la medalla de oro. R también se da cuenta de algo pasa, y cuando levanta su ensangrentada boca y ve las huestes infernales descendiendo por la ladera (hay cementerios muy bonicos y en colinas, que os veo venir) en dirección a su recién amada Julie, se alza y... bueno, empieza a renquear, que es todo lo que puede hacer, hacia ella.

El general Grigio y el jefe Wyatt no se acaban de poner de acuerdo en quién manda (dos gallitos en un corral muy pequeño) y comienzan a liarse a mamporros el uno con el otro, mientras Stormy y Julie se parapetan tras los carros de helados, a la espera de lo peor...

- ¡Anda, mira, helado de Stracciatella!
- ¿Has visto cuantas variedades de chocolate?
- ¡¡Primens!!
- ¿Hay alguna oferta?
- ¡¡También tienen granizados!!
- ¡Con el calor que hace esta noche, fantástico!

Tras una breve pausa de sorpresa, las chicas comienzan a repartir granizados molotov a discreción, aduciendo que el primero es gratis, debido a la reciente apertura del establecimiento. Mientras lo hacen, le da tiempo a llegar a Odd e incluso a R, quienes también se ponen a colaborar. 

"Huy, mi mano ha rozado accidentalmente con la tuya", piensa R mirando fijamente a Julie. Ella se queda embelesada mirando al zombi, y los corazones de ambos comienzan a latir al unísono, mientras se acercan el uno al otro lentamente.

Stormy, desesperada y consciente de que cuando se acaben los granizdos y helados ellos van a ser el siguiente plato del menú, indica a todas las criaturas que para una mayor "explosión de sabor" en sus bocas, tienen que encender las mechas de los granizados que les ha pasado. A medida que se iluminan las bebidas, una señal de alarma se enciende a su vez en la cabeza de Odd, que comenta con Stormy sus dudas sobre las consecuencias de miles de bombas explotando a la vez alrededor de ellos. Se giran para pedir opinión, pero los dos "agentes de la ley" están inconscientes, puño sobre cara, y Julie y R están revolcándose entre las lápidas como animales salvajes, totalmente ajenos a lo que sucede a su alrededor.

Poco tardan en comenzar los fuegos artificiales: huesos por aquí, esencias por allá, antorchas humanas por aquí, carne de zombi a la brasa por allá... Buena parte del cementerio queda reducida a cenizas, consumida por las llamas. Sólo las lápidas de piedra que no se han roto por las explosiones, nos recuerdan dónde nos encontramos.

Unas decenas de metros más allá, una cabeza se alza entre las lápidas. M, que ha dejado relucientes todos los huesos de Rob, parpadea lentamente mientras contempla la que se ha liado durante su aperitivo.

"Ya lo dicen numerosos estudios", piensa. Es recomendable comer despacio.

Y el ganador esssssss ¡¡Memorias de un zombi adolescente!!

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