Blade Runner vs. Doce del patíbulo

¡¡Con todos ustedes, la 8ª edición de Cinestreet Fighteeeeeeeeeeeeeeeeer!!

A la siniestra de quiennn eh-presenta, cinco aparentemente humanos pero poderosos cyborgs en hm-realidad, o mejorrrr dicho, eh-replicantes, más fuertes que Popeye con sobredosis de espinacas, perseguidos por el agente de paisano Rick Deckard. Elloh sonnn los integrantes deeeee ¡Blade Runner!

A mi eh-diessstra, con ropas militares verde oliva y armados eh-contundentemente, doce convictos de guerra condenados a penas muy eh-largas e incluso a la eh-muerte, unos hombres más peligrosos que el Equipo A en el Leroy Merlín, comandados por el mayor Reisman y el sargento Bowren. Con ustedes, ¡¡Doce del patíbulo!!

Rick, blade runner (policía mata-robots) de profesión, aunque en semi-retiro, se sienta a meditar cual es la mejor opción en estos momentos. Tras la creación en masa de robots de ayuda para la población, hasta el punto de hacerlos a imagen y semejanza de los humanos, éstos se han vuelto en contra y han acabado asesinado a las personas y demostrando inteligencia y conciencia propias. Su misión es acabar con ellos, pero si lo hace, como los replicantes están en su equipo, tendrá que enfrentarse él solito a catorce tios sudorosos y con muy mala hostia, además de fama.

Mientras Rick medita, el mayor Reisman hace una melé con los doce convictos y les comunica la misión que les ha sido encomendada. Si quieren que sus penas sean conmutadas y puedan ser reincorporados al ejército, tendrán que asaltar una mansión nazi (que a pesar de ser de reposo está fuertemente vigilada) y acabar con todas las cabezas militares allí presentes. Ya verán cómo escapan luego de allí, eso son detalles nimios. Para lograr su objetivo, él tendrá que conseguir que estos piezas, la escoria más repudiada, la chusma más barriobajera y la gentuza más desorganizada del ejército (todo esto obviamente no se lo dice) formen una unidad coordinada, seria y eficiente. Casi nada.

Rick, dice a los replicantes que les perdonará la vida si se cargan a los patibularios, y los robots saltan como resortes a por los reos, no tanto por miedo o respeto a Rick como por la posibilidad de repartir unas cuantas toñas "de gratis". Reisman, al ver el ataque, decide que a sus chicos les irá bien este entrenamiento como práctica y les suelta las correas para que también ellos puedan dejarse llevar por la furia del combate.

El choque de ambos frentes es más bestia que desinfectar una herida con lejía, los puñetazos y patadas son tan brutales que hacen que parezca que lo de Chuck Norris son caricias a un gatito, se suelta más metralla que en un geriátrico tras una buena cena a base de habas y hay más gritos de dolor que en la consulta de un dentista.
Entretanto, el mayor Reisman y el sargento Bowren cruzan un tiroteo de lo más interesante con Rick. Las balas vuelan como los insultos en Gran Hermano, pero la mayor tecnología de las armas de Rick se acaba imponiendo y Reisman y Bowren son abatidos. No obstante, los doce patibularios han hecho valer su superioridad numérica frente a los replicantes, y han vencido la batalla, aunque sólo han sobrevivido Wladislaw, Jefferson y Posey, los tres más fuertes del grupo. Rick sigue en inferioridad numérica, pero los patibularios se han quedado sin balas, por lo que el blade runner sonríe y les dice un teatral "sayonara".

Al apretar el gatillo se oye un bonico "clic" pero ningún "pum". El labio inferior de Rick comienza a temblar, el cinturón se le desabrocha sólo del susto y se queda en gallumbos, con las piernas flaqueando. Se oyen "cracks" y "crecks" de los nudillos de Wladislaw, Jefferson y Posey, que se acercan con sonrisas malévolas e intenciones muy poco conciliadoras.

Para no abundar en detalles escabrosos, Rick recibe más hostias en cinco minutos que Rocky en toda su saga. Los convictos lo dejan más desmadejado que Lina Morgan en una pista de hielo, motivo por el cual el vencedor esssss ¡¡¡Doce deeeelll Patíbulooooo!!!

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