Tomates verdes fritos vs. Depredador

¡¡Primer Cinestreet Fighter de la temporada!!

En el lado izquierdo del eh-rrrrinnnnng, con vestido verrrrde y olor a fritanga de la cocina, las cuatro mujeres temibles de ¡Tomates verdes fritos!

A la derecha, 7 humanos con rrrropajjjes eh-militares, músculos de acero y peste a sudor de no lavarse en meses, y un extraterrestre con camuflaje óptico y la mayor tecnología no-humana. Ellos sonnnnn ¡Depredador!

Comienza la pelea Tomatito afritangao, destrozándonos los ojos con su cartel publicitario, que atrae "lahhh mirrrradahh ddde etodos los... eeeeh-públicosssss". Cuatro mujeres riendo a más no poder, esforzándose por irradiar felicidaddd, y un tren de fondo (que en la película sale dos veces, para gobernarlas a todas, y que ojalá las hubiera arrollado cuando sacaban la fotografía), hacen que nos planteemos cómo es que no hemos alquilado o comprado antes esta apasionante película.

Tampoco hay que envidiar nada al póster de Predator: un hombre, puro músculo (y poco cerebro), en medio de la jungla (como animal que es), dispuesto a enfrentarse a no se sabe qué (pero nada bueno, pues por eso lleva metralleta). Ciertamente parece que Schwarzenegger (Dutch en la peli) esté evaluando si ametrallar a las cuatro vomitivamente felices mujeres.

La vieja Ninny comienza soltando su repertorio de cuentos y batallitas acerca de Ruth y Idgie (chica recatada y chica atrevida, respectivamente), y de como Idgie es acusada del asesinato de un hombre desaparecido (del cual sólo se encuentra su vehículo).

Dutch y su comando especial "argumentan" (como me ha costado poner esta palabra viniendo de ellos...) que en el mundo hay muchos "desaparecidos" gracias a su trabajo, y que su misión de rescatar a un ministro cautivo es mucho más apasionante que la vida de dos jovencitas del año de la catapún.

La encantadora yaya sigue a lo suyo. Nos cuenta las vidas de las dos mozas (a-pa-sio-nan-tes), y nos explica como la sociedad de la época trata despectivamente a negros y mujeres, y como sólo unos pocos se enfrentan a esta sociedad con lo que hay que tener.

El "comando Dutch" interviene diciendo que ellos sí se enfrentan a la sociedad dura de la época, disparando como cosacos para rescatar al ministro, hasta que aparece por la espalda el Depredador para recordarles que tiene hambre y les mete una somanta de palos, a pesar de que en principio es de su propio equipo de Cinestreet. Luego los abre en canal (a todos menos al jefe, que desaparece en un parpadeo, llámalo tonto) y los exhibe como trofeos.

Ajena a estas "discusiones internas" del equipo rival, la historia que Evelyn (la cuarta mujercita) va escuchando de Ninny (la tía no calla ni con bozal) logra que ésta cambie su actitud. La mujer se va volviendo más osada, más parecida a la rebelde Idgie, y decide coger las riendas de su propia vida (durante la película casi nos ahogó con ellas para retenernos en el sofá).

Dutch sigue discutiendo con Depredador y le retrae su fea actitud, mientras que él se defiende diciendo que actúa por encargo de los señores Diálogo, Humor, y Argumento, muy dolidos por el trato que les han dispensado durante toda la película. Según palabras textuales de Diálogo, la conversación era tan fluida como Barcelona en hora punta. Humor, taciturno, prefirió no decir nada y Argumento, visto lo visto, ni siquiera se molestó en salir de casa.

Ruth y Idgie intentan reivindicar la calidad de sus conversaciones, pero Depredador les revienta la cabeza con su rayo láser. No soporta que le molesten mientras discute. Visto esto, Evelyn dirige las riendas de su vida hacia otro sitio donde ésta pueda continuar felizmente, y huye del cuadrilátero "pies para qué os quiero".

Depredador y Dutch llegan a palabras mayores, y éstas dan paso a las acciones. Las hostias caen como panes y pronto acaban los dos tirados en el suelo, hechos mierda, pero contentos y orgullosos de su exhibición de fuerza y poderío.

Y, por lo tanto, finaliza el combate con la victoria de... ¡¡Tomates verdes fritos!!, puesto que todo el mundo ha muerto o se ha ido, excepto la vieja Ninny que, sí amigos, sigue sentada en el cuadrilátero, soltando su rollo a las musarañas. Y sigue, y sigue, y sigue.

Para ser el primer Cinestreet Fighter ha sido claramente un "Gane quien gane, nosotros perdemos".

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