Ocho apellidos vascos vs. Spiderman 2

Trigésimo octavo Cinestreet Fighterrrrrrrr, que nos presenta el duelo:

Ocho apellidos vascos                              vs.                          The amazing Spider-Man 2
Buenas tardes, ladies and gentlemen, hoy nos encontramos en la ciudad de Bilbaonak (vamos a tener que dejar que algunos jueguen en casa, porque ni con ésas sé cómo piensan ganar este Cinestreet), con los siguientes contendientes dispuestos a salir victoriosos:

A mi izquierda, con ropa de pelotaris ellos, y con la vestimenta tradicional vasca ellas, tenemos all menos vasco de todos, Rafa; la chica de sus sueños, Amaia; el protector padre de ésta, Koldo Zabala, y la que sirve para rellenar la portada y poco más, Merche.

A mi derecha, de colores rojiazules, Peter Parker (alter ego de Spiderman) y su ahora novia, ahora no, ahora sí, ahora no, Gwen; de verde oliva desde la cabeza hasta los pies, Harry Osborn (Duende Verde en sus ratos libres), y de azul intenso, el ignorado por todo el mundo Max Dillon (próximamente, Electro).

Spiderman rápidamente comienza a sobrevolar, o sobretelarañar, como queráis llamarlo, los edificios de Bilbaonak, a la búsqueda de nuevos delincuentes, para poder detenerlos y así seguir aplacando su sentimiento de culpa por la estúpida muerte de su tío Ben (si se hubiera tratado de Ben Kenobi, Spiderman hubiera acabado utilizando sus habilidades para ayudar a bajar a gatitos de los árboles, o sus telarañas para montar una empresa de hamacas). En cualquier caso, si durante su ruta, accidentalmente por supuesto, caen en sus redes cuatro vascos concretos y gana un Cinestreet Fighter, pues tampoooco pasaría nada, claro.

Rafa, que ha venido a la ciudad para conquistar a Amaia, sabe que primero tendrá que impresionar al que quiere que sea su futuro suegro, Koldo, así que se cuela en la planta 15 del edificio Iberdrola, que no es otra cosa que una tapadera de Industrias Oscorp, y sorprende a Harry Osborn enfundándose su traje de Duende Verde. Nada más descubrirlo, comienza a lanzarle pelotas vascas a gogó, como si se tratara de una lanzabolas de tenis, con una puntería bastante decente para ser sevillano, la verdad.

Mientras, Amaia, un poco de mala hostia por la reciente cancelación de su boda, va de camino a casa de su aita pensando en cómo narices se lo explica, cuando golpea accidentalmente un hombro de Max al cruzarse con él. Éste se gira, pero la muchacha está pensando en sus cosas y ni siquiera se percata de ello. El pobre Max, frustrado, entra en Iberdroscorp y se dirige al laboratorio para hacer su trabajo del día, que consiste en enchufar el típico cable al que se accede subiendo arriba de todo de una precaria escalera y pasando por una insegura pasarela metálica, que se encuentra sobre una piscina de gigantes anguilas eléctricas modificadas genéticamente. Visto lo visto, me sorprende que los conductos de aire acondicionado no echen gas lacrimógeno, o que no haya un puma suelto por la habitación, yo que sé.

Spidy, mientras tanto, ve a Merche y Koldo paseando tranquilamente por el parque y se lanza a por ellos con la confianza que le dan sus superpoderes. No obstante, se encuentra con una pequeña sorpresa, y es que ¡ammmmigo!, los vascos no son como los maricas americanos. El hombre araña creía que tenía super-fuerza, hasta que Koldo le arrea una hostia que lo cruza al otro lado de la ría y le muestra la cruda realidad. Mientras Peter todavía está inconsciente, Koldo le quita el disfraz y lo usa para darle brillo al Guggenheim, y con sus telarañas Merche elabora unos pintxos de la hostia que se comen a mediodía con un buen Txacolí. ¡Aiva la hostia, qué se ha pensado el tío raro este, pues!

Por su parte, los pelotazos de Rafa han encabronado al Duende Verde (que ha superdigievolucionado a Duende Amoratado), el cual ha pasado al contraataque con sus bombas esféricas. Las explosiones hacen batirse en retirada a Rafa, que se atrinchera en una habitación y, temiéndose lo peor, hace una llamada a Amaia para despedirse, con lágrimas en los ojos. Entre las lágrimas y el humo, la puntería del muchacho se ha visto seriamente perjudicada, y sus lanzamientos comienzan a ser bastante imprecisos.

Cosas del destino, o del gafe, el caso es que cuando Max se encuentra a punto de llegar a la pasarela, una bola perdida de las de Rafa golpea la escalera, que cede. Max se agarra como puede a la pasarela, pero ésta se rompe de un extremo, de tal suerte que bascula y hace caer al desgraciado justo dentro de la piscina con las anguilas (¿alguien lo dudaba?). Entra Max Dillon ♫♫ tá-tará-taráááá, tá-tará-tarááááá ♫♫ y sale... ♪♪¡¡Electro-afroamericaaano!! ♪♪

Gwen, que también trabaja en Iberdroscorp, porque por lo visto no hay más empresas en la ciudad, al oír el jaleo que se está montando, entra corriendo en la sala donde Max acaba de tener el accidente. Rápidamente la chica deduce que no va a poder liberarlo de esas monstruosas anguilas, con lo que da media vuelta para irse, y se encuentra de bruces con el Duende Verde, que por fin ha conseguido dejar K.O. a Rafa de un bombazo en salva sea la parte. Harry Osborn está enamorado de Gwen, pero el Duende sólo quiere la victoria, para lo cual ella le puede venir bien, con lo que la deja inconsciente de un puñetazo y la sube a su plataforma volante.

Pero con lo que no contaba el Duende era con el cabreo de Electro, el cual no puede soportar ser ignorado incluso cuando lo están devorando unas anguilas gigantes, y comienza a lanzar rayos hasta por los ojos. De Rafa, Gwen y Harry/Duende digamos que no queda ni la carbonilla, y toda la torre comienza a resplandecer de electricidad. Los dirigentes de Iberdrola ya se empiezan a frotar las manos, y sus pupilas se transforman en euros sólo de pensar en la fortuna que van a acumular.

Amaia, que ha recibido la llamada desesperada de Rafa, corre hacia Iberdroscorp, y de camino se encuentra con Koldo y Merche, que volvían de tomarse sus pintxos a la telaraña. Cuando llegan al pie de la torre, Electro está saliendo por la puerta, recubierto de rayos cual superguerrero de Bola de Drac, y les lanza sus rayos letales sin piedad.

¡Ja! Piedad... Esos rayos que a un humano lo dejarían frito, a ellos los recargan cual batería de litio. Y un vasco con la energía a tope, y cabreado, es algo muy peligroso, seas supervillano o no. Electro se lleva una somanta de palos que aún ahora, cuando se despierta por las noches, encadenado al generador eléctrico de casa de los Zabala, lo hace temblar de miedo al recordarla...

El ganador es, puesssss, ¡Ocho apellidos vascos!

Recupera el Boom - Día 7

Día 7 del reto. Domingo 23.

Bueno, pues hemos conseguido llegar hasta el último día del reto, saliendo todos los días, y quedando ya sólo algo más de 4 kilómetros para Recuperar el Boom.

Finalmente Marta no me va a poder acompañar, ya que no se encuentra demasiado bien, con lo que me vuelvo a calzar las Nike, por última vez en este reto, y salgo carretera arriba. Al llegar al final bajaré por la izquierda y volveré por donde ayer, que más o menos ya será la distancia que me hace falta.

Corrección. Los semáforos son caprichosos, y a veces se ponen rojos y ale, que no puedo pasar. Así que nada, sigo adelante y volveré por el otro lado. Cojo la subida con ganas, y a sabiendas de que estoy cumpliendo el reto, se me pasa en un suspiro. Enseguida retomo la bajada y vuelvo a encontrarme en la carretera del principio.

Por aquí, entre el kilómetro 4 y el 5, sé que estoy completando el reto, lo que me anima a llevar un ritmo alegre, como yo, que lo estoy :)  Cojo la calle de atrás para arañar unos cuantos metros más, y acabo llegando a casa tras 5,7 kilómetros.

Finalmente, pues, tras 7 días de esfuerzo, cansancio y constancia, he conseguido completar el reto de Strava y hacer 71 kilómetros. Un pequeño logro más para la saca :)



Recupera el Boom - Día 6

Día 6 del reto. Sábado 22.

Hoy ha sido un día tranquilo y descansado, pero hemos cogido el tren de regreso a casa relativamente tarde, con lo que hemos llegado sobre las 10 de la noche. 

Son las 22:40 y voy a salir, calzado nuevamente con las Nike (ayer también, aunque no lo dije). Faltan 12 kilómetros, y Marta me ha dicho que mañana querría salir unos 5, con lo que hoy intentaré hacer 7 y así mañana completo el reto con ella.

Voy por donde normalmente, subidita desde casa, bajada por el otro lado, ida y vuelta. Hm. Hoy es poca distancia, y no estoy demasiado cascado. Incluso me encuentro bien.

Vaaaaaaaale, vamos por la subida criminaaaaaal. La cojo con ganas, pero a medio camino empiezo a notar el dolor y la sobrecarga en las piernas, y aún queda lo peor. Dientes prietos, entrada con la punta de los pies para minimizar el esfuerzo y venga, que ya sólo quedan 200 metros.

Bueno, escollo pasado, y volviendo a casa un minuto por kilómetro más rápido de lo que he subido. Empalmo con la ruta de inicio y ya para casa con energía, pero sin forzar. Ahora que el pie se ha curado, sorprendentemente, no es plan de volverlo a cascar por una tontería.

Bien calculada la ruta, llego a casa tras 7,34 kilómetros más. 65 y pico tengo. Con los 5 de mañana, si todo va bien, habré cumplido el reto.

Recupera el Boom - Día 5

Día 5 del reto. Viernes 21.

Quedan 24 kilómetros. Puesto que a la tarde marcho, he decidido que el mejor momento para salir a correr es al plegar del trabajo, con lo que tras un desayuno un poco más energético de lo habitual, a eso de las tres del mediodía comienzo a correr, en dirección hacia casa, pero claro, no directamente. Directamente es muy corto.

Para ayudarme a pasar los kilómetros, voy pensando en los pequeños objetivos que voy cumpliendo:
  • Kilómetro 1: Ale, ya hemos hecho el primero.
  • Kilómetro 2: Llevo dos, y ni rastro de las molestias del pie derecho. Fantástico.
  • Kilómetro 3: Técnica y extraoficialmente, acabo de cumplir el reto de "Recupera el Boom". Llevo 49 kilómetros desde el lunes, en 5 días, pero teniendo en cuenta que el domingo hice una media maratón, ya llevo más de 70 kilómetros, y en 6 días :)
  • Kilómetro 4: Podría parar ya, y sólo me quedarían 10 kilómetros el sábado y otros 10 el domingo para cumplir el reto. Es una distancia muy asequible.
  • Kilómetro 5: Cumplida la distancia mínima para que cuente mi salida de hoy como "running" oficial en mi cuenta personal. Acabo de igualar mi récord personal de días seguidos corriendo. 6. Aquí sí es inapelable la contabilización del domingo :) :) Y comienza la vuelta a casa, tras girar al final del recorrido.
  • Kilómetro 6: Ya sólo quedan 18 para cumplir el reto. 9 por día si tuviera que parar ahora. Menos de los 10 que salen de promedio. Bien.
  • Kilómetro 7: Sigo sin señales de dolor en el pie. ¿¿¿He curado una lesión del pie corriendo???
  • Kilómetro 8: Acabo de cumplir los 8 kilómetros por día que tocaban para completar los últimos 24. Todo lo que haga de más, es a descontar del fin de semana.
  • Kilómetro 9: Podría intentar la subida letal, pero no estoy fino. La dejaremos para otro día.
  • Kilómetro 10: Estoy a media subida de la no-letal (una de las dos hay que hacer, claro), vamos que después de esto ya es un plis. Además, con estos kilómetros, con hacer el sábado y el domingo 7 más cada día ya está! Oéoéoé. Y algún kilómetro más aún va a caer hoy...
  • Kilómetro 11: Esto ya está, si voy directo a casa no llegaré a 12 por poco. Habrá que alargar el tramo del final dando algún rodeo antes de llegar al portal, pero vamos que ya es nada.
  • Kilómetro 12: ¡Fin! ¡He hecho la mitad de lo que me quedaba! 
Bueno, pues ya tengo 58 kilómetros de los 70. Ahora, con salir 6 kilómetros cada día del fin de semana ya estará completado el reto. A las malas, si un día no puedo, es hacer otros 12 el otro y ya está. Veo la luz al final del túúúnellllll ¡¡Podemos!!

:D :D :D

Recupera el Boom - Día 4

Día 4 del reto. Jueves 20.

Tras otro día de trabajo, una siesta reparadora de 20 minutos, y un paseo rápido de casi 40 con Marta y Éowyn, calzado nuevamente con las Nike, que son con las que mejor he aguantado esas permanentes molestias del pie, pongo en marcha el cronómetro y comienzo la cuarta etapa de este complicadillo reto.

Para intentar mantener un poco más a raya a mi amigo piezuno, opto por bajar a la ribera del río y correr por la pista de tierra que lo resigue. No es un tramo muy largo, el que tiene iluminación, unos 600 metros, pero eso me permite irme cruzando periódicamente con otros corredores, algún ciclista y con un grupo de gente con sus perros jugando, que siempre distrae un poco mientras vas haciendo.

El dolor no es tan marcado como los días pasados, quizá por correr en tierra, quizá por el calzado, quizá ya porque el propio dolor está cansado de mi tozudez de salir cada día y ya no tiene fuerzas ni para doler. El caso es que también noto en mis piernas la carga de los días pasados, y consigo llevar un ritmo demasiado "alegre". Los que sí veo que están alegres son los perrillos, jugando en el césped, y un gran grupo de runners que un poco más y casi me arrollan, y mira que es ancha la pista...

En las siguientes vueltas del recorrido, los runners van cambiando sus ejercicios, ahora corriendo levantando las rodillas, ahora con las piernas rectas, ahora estirando, ahora avanzando por la tierra como un grupo de zombis, con las piernas en posiciones extrañas y caminando casi renqueantes.

"Pa" renqueante también yo, que a medida que acumulo kilómetros, voy notando las piernas cada vez más cargadas. Poco después del 7 salgo de la ribera del río y me dirijo ya para casa, dejando a los zombis a su libre albedrío. Para hacer kilómetros, no hay nada como aguantar lejos hasta que empiezas a estar perjudicado, y entonces emprender el regreso. Los que faltan para llegar a casa los tienes que hacer sí o sí, salvo lesión, claro, con lo que ya puedes arañar algo más de distancia al reto.

Al final, 13 kilómetros al saco, con lo que sumo ya poco más de 46 kilómetros. A falta de tres días para finalizar el reto, sólo me quedan 24 kilómetros por recorrer. 8 por día.

Y pensar que si contara la media maratón del domingo sólo me faltarían 3 kilómetros...

Recupera el Boom - Día 3

Día 3 del reto. Miércoles 19.

Hoy ha sido un día complicado para salir, porque he trabajado mañana y tarde, y tal cual he salido por la tarde, me he tenido que venir directo a casa porque había reunión de vecinos, que comenzaba a las 19:00 y sabía Dios cuando terminaba.

En el trayecto hacia casa, eso sí, he podido recuperar mi bamba, y recuperada ella de su lesión (suerte que tienen algunos, aunque sean objetos), tenía muy claro que si podía salir, lo haría con las Nike. La reunión ha durado lo suyo, entre pitos y flautas algo más de dos horas, pero sobre las 21:30 he visto la oportunidad. Tercer día, tercer calzado.

Con la ya habitual duda de cuánto voy a aguantar, y esta vez sólo, comienzo a correr. El primer kilómetro parece que el dolor vuelve, pero luego desaparece mágicamente y puedo hacer un buen trecho sin preocuparme por él. Un gato se me cruza relativamente cerca. Qué suerte tienen ellos con sus cuatro patas y su agilidad...

Decido hacer una ruta más o menos circular, y en los últimos kilómetros mi querido amigo dolor vuelve a saludarme con alegría. Yo, antipático por naturaleza, decido ignorarlo, porque total, tampoco está hablándome muy alto, y llegado el momento puedo excusarme con un "Ah, no te he oído, perdona". Todo sea que al final no acabe él hablando más alto de la cuenta y dejándome sordo...

¡Coño, qué susto con el gato éste! Ha salido de entre unos containers y casi invade mi espacio personal. No sé qué les pasa hoy a los gatos, que están inquietos.

Nevertheless, logro completar 11,44 kilómetros más, lo que aumenta mi total acumulado a 33,21 kilómetros de 70, casi la mitad, y con un superávit de 3,21 kilómetros.

"Ves haciendo ahora que puedes, que te harán falta", me susurra una voz desde lo más profundo de mi ser... Miedo me da.

Recupera el Boom - Día 2

Día 2 del reto. Martes 18.

Hoy Marta me ha dicho que quiere salir a correr un poquito, así que a la tarde saldremos con Éowyn, y una vez recorridos 5 kilómetros, yo seguiré y ellas se quedarán en casa. Además, he avisado a Xavi, un amigo y vecino, de la hora a la que pasaré por el portal a "dejar" a Marta, por si se quiere apuntar y se une a mí después.

Como las Nike siguen en el "taller", las Asics son las que me han causado la molestia, y el lunes no pude correr todo lo deseado, me voy a calzar las Mizuno, para ver si la pisada con ellas no me incide tanto sobre el punto de la molestia y así consigo aguantar más distancia.

Los 5 primeros kilómetros con Marta y Éowyn, como siempre muy voluntariosa ella, son a un ritmo muy tranquilo para mí, alrededor de 6:40 el kilómetro. Incluso hay un momento en que voy corriendo y escribiendo un mensaje a Xavi, concretando la hora de llegada al portal para hacer el "change" de compañeros :)

Cuando me despido de Marta y Eo el pie aún no da señales de ningua molestia, con lo que soy optimista al respecto. Una vez con Xavi, el ritmo sube a 4:50 el kilómetro aproximadamente, y al kilómetro y poco ya me empieza a tocar las narices. Le aviso del problema y de mi posible vuelta a casa antes de tiempo, pero le digo que de entrada sigo un poco más, a ver qué tal. Al principio el dolor se mantiene, pero luego parece remitir un poco, lo suficiente como para aguantar, aunque sin poder apretar mucho.

Los kilómetros van cayendo, con el apoyo moral y distracción de no ir solo, y finalmente consigo hacer en total 15,70 kilómetros. Eso eleva la distancia recorrida del reto a 21,77 kilómetros sobre los 70 necesarios. Tengo un superávit de 1,77 kilómetros. Dada la amenaza del pie, que ahora me sigue doliendo, no parece suficiente ventaja, pero mejor eso que nada, ¿no?

Seguiremos informando.